El presidente de EE.UU., George W. Bush, aceptó este lunes la renuncia del embajador ante las Naciones Unidas, John Bolton.
El embajador fue nombrado directamente por el mandatario en 2005, usando una potestad presidencial, después de que el Senado se negará a confirmar a Bolton en su puesto.
Los analistas recalcan que la renuncia de Bolton, al igual que del ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, son la consecuencia de la derrota de los republicanos en las elecciones del 7 de noviembre pasado.
Bush no logró que Bolton fuera confirmado en su cargo cuando el Senado estaba en manos republicanas y sabe que ahora va a ser casi imposible, cuando los demócratas tomen el poder de la Cámara Alta en enero.
"Sin entusiasmo"
El senador demócrata Joseph Biden, que será el nuevo jefe del Comité de Relaciones Exteriores, el ógano que se encarga de las confirmaciones de los embajadores postulados por Bush, ya había advertido que la nominación de Bolton causaría muchos roces.
"Nunca vi un real entusiasmo (por la nominación de Bolton), empezando por la banca republicana. En la nuestra, no hay ninguno. Creo que la nominación de John Bolton no va a ningún sitio", señaló Biden hace una semanas.
Bolton es conocido por sus fuertes críticas a las ONU. Por ejemplo, el funcionario señaló que si desaparecieran 10 pisos del edificio de Naciones Unidas en Nueva York apenas se notaría la diferencia.
Según los legisladores, este tipo de declaraciones indica que el hasta ahora embajador no es precisamente el más idóneo para ser el representante ante ese organismo internacional.