1. El tiempo es una sombra, una ilusión que aún parece necesaria. Todos viven del tiempo y éste es alimentado de las almas que aún lo necesitan. No es necesario prescindir de esta ilusión, pero en muchos casos hace un mayor daño de lo que brinda un beneficio.
Quien sea esclavo de su tiempo no ha de conocer la felicidad íntegra.
Se verá atado a una falsa realidad donde la precisión es medida falsamente. Una estrella no lleva cuenta alguna del tiempo que debe de brillar. Del mismo modo, los individuos podrían no tomar en cuenta las jornadas de labor, sino el gozo profundo que esta labor produce. Sabrás que la felicidad cancela al tiempo, al menos en su estado relativo. Quien goza de sus actos no mide las distancias entre hora y hora, entre principio y fin.
2. El aprendizaje habrá de manifestarse en distintas formas; dale la bienvenida. El amor es el aprendizaje máximo, el fin más alto al que el ser humano está destinado.
Cada acto de amor asegura tu camino de evolución.
No dejes de mirar hacia el amor, no dejes de labrarlo diariamente. El amor es luz sin límites y la única razón del ser. Cada vez más personas reciben la palabra del amor. El amor es único y a la vez universal. No permitas que el odio destruya eso que tú has labrado como un campo donde el amor es tu semilla. La tierra debe trabajarse incluso en tiempos de sequía, aunque esto sea sólo una ilusión. Debes plantar amor para recibirlo. Debes manifestarte en él para sembrarlo en otros. No busques límites a la libertad ni pretextos para deshabitarla; un acto que no nace del amor pierde su sentido.
3. Hay cosas que sólo el tiempo y la calma logran resolver.
No intentes frenar lo inevitable ni te dejes opacar por la ignorancia.
El universo entero es una fuente inagotable de amor y servicio. En la creación de nuevas esferas, de nuevos territorios, Dios está sembrando su semilla de amor infinito. En esta labor de luz debemos - cada ser a su manera - labrar nuestro destino.
5. Es hermoso ver cómo has cambiado. Has resistido
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