Corea del Sur quiere que Estados Unidos acepte una prohibición voluntaria de exportar carne de reses mayores de 30 meses, por temores de que esté infectada con el mal de las vacas locas
Pero también para acallar la que ya se califica como la crisis política más grande de la historia reciente.
Las manifestaciones que produjo el anuncio del levantamiento de restricciones no han cesado y llegaron a su clímax en una masiva marcha el sábado, cuando Seúl quedó paralizada.
Poco después, se paralizó también el levantamiento de las restricciones.
La aparentemente mundana disputa agrícola desató una reacción tal que ha reducido a niveles humillantes la abrumadora popularidad que llevó al presidente al poder hace tan sólo 100 días.
El ministro de Comercio surcoreano, Kim Jong-hoon, planea viajar a Estados Unidos el viernes para discutir la prohibición voluntaria.
Pero sus perspectivas no son muy buenas: Washington ya dijo que no renegociará su acuerdo.
De larga data
El problema que enfrenta el gobierno del flamante presidente Lee Myung-bak tiene sus orígenes en 2003, cuando el comercio de carne con Estados Unidos, valorado en US$850 millones anuales, fue interrumpido tras el anuncio de un caso del mal de las vacas locas o Encefalopatía Espongiforme Bovina.
Aunque la prohibición fue relajada en 2006, las restricciones se mantuvieron para el ganado de más de 30 meses, así como a huesos y otras partes que pudieran portar la enfermedad.