Legisladores de al menos 14 estados están promoviendo que sus respectivas asambleas o congresos debatan y cambien la Enmienda 14 de la Constitución,
para arrancar y negar la ciudadanía a cientos de miles de ciudadanos estadounidenses hijos de padres indocumentados.
Entre septiembre y octubre el Congreso Federal hablaron fuera de agenda una moción similar presentada por ultraconservadores, pero no consiguieron los votos necesarios para debatirla en ambas cámaras. Sin embargo, los promotores advirtieron que no abandonarían los esfuerzos tras los comicios de medio tiempo del 2 de noviembre, cuando los republicanos arrebataron a los demócratas el Control de la Cámara de Representantes y cuatro sillas en el Senado.
Desde el primer día
El miércoles (5 de enero), simultáneamente a la instalación del nuevo Congreso, legisladores de al menos seis estados que figuran en la lista anunciaron en Washington DC que llevarán adelante una campaña nacional y que, en caso de que el Congreso no actúe sobre el tema, promoverán que sean los gobiernos estatales quienes debatan y modifiquen la Enmienda 14.
Reunidos en las instalaciones del Club Nacional de Prensa, los parlamentarios, encabezados por el senador Russell Pearce (republicano de Arizona), autor de la Ley SB1070 que entre otras medidas criminalizó la estadía sin papeles en ese estado fronterizo con México (siendo que en el resto del país sigue siendo una falta de carácter civil no penal), el grupo insistió en que se le debe negar la ciudadanía a los hijos de padres sin papeles que nazcan en territorio estadounidense.
De inmediato grupos locales y nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes tildaron de “racistas” a los promotores del proyecto y exigieron al Congreso y al gobierno del Presidente Barack Obama no aceptar presiones y desestimar este tipo de iniciativas que, dijeron, lesionan gravemente los intereses y derechos de la comunidad inmigrante.
“La migración ilegal es una enfermedad de proporciones épicas”, reaccionó el senador estatal Danny Burton (republicano de Carolina del Sur), quien además argumentó que la migración indocumentada representa para Estados Unidos un costo estimado de $ 113,000 millones.
Propuesta inmoral
Para Juan Vega, director del Centro Latino Chelsea, en Boston Massachussets, la propuesta de debatir la Enmienda 14 para quitar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos “es inmoral y no constituye una solución justa al problema de los 11 millones de indocumentados que viven en el país”.
“Parece mentira que éste sea el próximo asalto hacia la comunidad inmigrante”, agregó. “El hecho que se enfoquen en un área tan fundamental a los valores de este país es preocupante y nos inquieta.