Mirar su correo personal: 20 minutos. Revisar las fotos de sus amigos en Facebook: 30 minutos. Tomarse el café con su compañero de trabajo: 20 minutos. Lectura del periódico: 30 minutos. Total: 100 minutos.
Poco más de hora y media no parece demasiado tiempo para estas actividades sin las cuales muchos no podrían vivir. Sin embargo, según los expertos, si les dedica más de una hora diaria compromete el 15 por ciento del día; es decir, está en las garras de los llamados ladrones de tiempo. Así bautizaron los expertos a aquellos factores que distraen o descarrilan a la gente de sus quehaceres u obligaciones, y que impiden alcanzar las metas propuestas si no se sabe cómo neutralizarlos antes de que tomen ventaja.
Para José Luis Rincón Noreña, ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes, en Bogotá, Colombia; especializado en gerencia comercial y gerencia estratégica, “lo irónico es que, con la globalización y la expansión de tecnología en las comunicaciones, al mismo tiempo que ha aumentado la productividad de las personas en su trabajo, han incrementado las tentaciones o los ladrones de tiempo”.
Agrega que todo aquello que llame la atención por encima de lo que se está haciendo, siempre será un factor distractor. Y, en el fondo, eso que lo entretuvo en verdad le interesa más que lo que hace.
De acuerdo con el conferencista y escritor Brian Tracy, uno de los principios de la administración dice que “el tiempo duro trae tiempo suave, eso quiere decir que el pri-mero, como el que se invierte trabajando, impulsa al segundo, como el que se pasa con la familia”.
De allí que si no logra realizar el trabajo en la oficina porque no sabe cómo organizarse, seguramente tendrá que robar el lapso que debería dedicar a su familia o a sus actividades personales.
Los más peligrosos
* Uno muy conocido en el trabajo es la reunionitis, aquellas reuniones donde no hay agendas claras, tiempos máximos, ni un propósito común para los asistentes. Frente
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