Es cierto. A veces resulta un poco difícil mantener la calma y la sonrisa todo el día y es probable que en algún momento te salgas de tus casillas, sobre todo si vas en auto lleno de niños desesperados que gritan y exigen mil cosas al mismo tiempo.
E
s normal que de repente pierdas el control y quieras gritarles a tus hijos que se callen o llamarles la atención para que de una vez por todas se comporten como debe ser. Pero hay unas frases que nunca deben salir de tu boca porque podrían hacerlos sentir muy mal y dañar su autoestima para siempre. ¿Quieres saber cuáles son?
1. Eres tan…
Esta frase es una de las más comunes que los padres utilizan sin saber la magnitud de lo que pueden ocasionar. Se presta mucho para asignarle etiquetas a los niños: “Eres tan tonto”, “Eres tan insoportable”, etc. Aunque tus intenciones no sean dañarlos, estás asignándoles una cualidad que puede no ser real, sino únicamente tu percepción sobre ellos.
2. No llores
Es común que, sobre todo a los niños, se les diga desde pequeños “los hombres no lloran”, sin embargo los especialistas afirman que este no es un buen recurso. Lo único que se logra es que los niños entiendan que llorar está mal o que las emociones son algo vergonzoso que debe esconderse y a la larga esto puede traer problemas de emociones reprimidas que hacen más mal que bien.
3. Te voy a acusar con tu papá
Esta frase también parece ser una de las favoritas de las mamás porque les permite desentenderse del problema, pero tiene varias desventajas: disminuye la autoridad de la propia madre que delega la responsabilidad en el papá, otorga un rol negativo al pobre padre que ni la debe ni la teme y los hijos acaban por sentir miedo del momento en que el progenitor llegue a casa. Además, es probable que cuando lo haga, ya se te haya olvidado la razón del conflicto o decidas dejarla pasar.