Dejar de fumar si es posible, aquí le decimos como comenzar a intentarlo.
● Ponernos una fecha concreta para dejar de fumar: eso nos ayudará a que el dejar de fumar no sea solo un deseo que formulamos sino que “ya está en marcha”. Lo ideal es aprovechar un día de fiesta o un fin de semana en el que podamos hacer alguna actividad diferente de la habitual y a ser posible que consista en alguna actividad con ejercicio físico (excursión por el monte, ir en bicicleta, etc.) Al final del día valoraremos como nos sentimos.
● Cambiar hábitos que relacionamos con el fumar: si después de comer nos sentamos a fumar en el sofá viendo la televisión pues ahora nos sentaremos en otra parte de la casa a leer. Si relacionamos tomar café y fumar pues empezaremos a tomar una infusión relajante. De hecho dejar o disminuir el café y el alcohol disminuye la ansiedad y con ello las ganas de fumar. Es una de las estrategias más eficaces.
● Buscar sustituto al cigarrillo si lo que queremos es tener algo en la boca: al principio un buen truco o uno de los mejores tips puede ser chupar o tener en la boca el típico dulce con palito (Chupa-chup, paleta o piruleta), una ramita seca de alguna planta medicinal, regaliz (cuidado los hipertensos), etc.
● Respirar profundamente cuando estemos muy estresados: a menudo la gente fuma inspirando profundamente porque necesita “respirar” (curioso ¿verdad?) Unas cuantas respiraciones profundas suelen ayudarnos.
● Beber mucho líquido: beber más nos puede ayudar también a dejar de fumar ya que el cuerpo tolera menos el estrés cuando está deshidra-tado.
● Cuando huela el humo de un cigarrillo y le resulte tentador huela un cenicero: aunque parezca un poco bestia la verdad es que nos hace conscientes de lo que nos queda después de fumar. Es drástico pero suele funcionar casi siempre.
● Tomarnos más tiempo para cada cosa: un amigo me decía que la gente que no para de fumar van todo el día como una locomotora y claro echan humo como su chimenea. Respirar, organizarnos mejor y relajarnos son trucos o tips que nos ayudan a funcionar con menos revoluciones y vivir sin tener siempre la caldera a punto de estallar.
● Disfrutar notando nuestro propio aliento y la ausencia de olor a tabaco: valora lo
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