Todavía me acuerdo cuando tuvimos que llevar a nuestro bebé para que le pusieran sus vacunas. La enfermera me pidió que le aguantara las manos a mi hijo mientras ella le inyectaba tres agujas. Mi hijo me miró y su mirada de desesparación y confusión me partió el alma. El esperaba mi protección y mi rescate como siempre lo hago cuando lo escucho llorar. Esta vez no lo rescaté como el pensaba que lo iba a hacer. Me pregunto que pasaba por su mente al ver a su padre aguantándolo mientras alguien le inyectaba sus piernitas. Tal vez pensaba “¿por qué no me ayudas? ¿Por qué me aguantas las manos?” Sin embargo, lo que él pensaba que le hacía daño en realidad era para su bien. Esto me recuerda un pasaje bíblico en Romanos 8:28 “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito.”
A veces nos preguntamos porque sufrimos tanto. ¿Por qué no me saca Dios de esta tribulación? Dios también permite las pruebas y sufrimientos para el bien de los que le aman. Dios puede utilizar ese mismo sufrimiento que tanto te agobia para tu bien haciéndote una persona más completa con una fe mucho más fuerte.
Si quieres aprender a fortificar tu fe en medio de tus sufri-mientos, llámanos a la Iglesia de Cristo de Long Island al 631-772-2889. Tenemos servicios de adoración los domingos a las 10:30am. Estamos localizados en la Carleton Avenue de Central Islip frente a la entrada del centro comercial de Target y Home Depot.
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