Vientos intensos, nevadas
abundantes, temperaturas bajo cero… estos son sólo algunos
elementos de la naturaleza que
representan un verdadero peligro para tu familia y tu hogar durante
la temporada de invierno.
Aunque un buen seguro de vivienda puede ayudar a recuperarte después de un desastre, lo mejor es prepararse con anticipación para prevenir daños a tu salud y propiedad durante esta época del año. Protege tu vivienda y tus seres queridos con estas medidas de seguridad que puedes implementar antes, durante y después de una tormenta de invierno severa.
Antes de una tormenta
● Reúne suministros de emergencia especiales. Además de los elementos básicos de emergencia y botiquín de primeros auxilios, incluye combustible suficiente para calefacción, palas para la nieve, frazadas y vestimenta de invierno adecuada.
● Elabora un plan de emergencia familiar. Asegúrate de que todos tus seres queridos sepan qué hacer, cómo comunicarse y dónde reunirse en caso de que se separen a causa de un desastre.
● Prepara tu hogar para el invierno. Sella las posibles fugas de calor en el ático, puertas y ventanas. Repara goteras en el techo, verifica que las chimeneas y el sistema de calefacción funcionen correctamente, y poda las ramas de los árboles que pudieran quebrarse con el peso del hielo o la nieve.
Durante la tormenta
● Procura no salir de tu hogar. Si necesitas salir, mantente seco y bien abrigado para evitar riesgos a tu salud. Si conduces, hazlo con precaución.
● Identifica señales de hipotermia o congelamiento. La pérdida de coloración y sensibilidad en las extremidades pudieran ser señales peligrosas. Acude a tu médico inmediatamente —si puedes hacerlo sin correr algún peligro— si detectas algún síntoma.
● Ventila el interior de tu vivienda. Esto es aún más importante si tienes un sistema de calefacción de queroseno, para evitar la acumulación de gases tóxicos.
● Mantente al tanto de los reportes del servicio meteorológico nacional. De esta manera te informarás sobre cambios climáticos severos.
Después de la tormenta
● Permanece dentro de tu hogar. Evita salir hasta que mejoren las condiciones del clima.
● Acude a un refugio o albergue público local. Si pierdes la electricidad o calefacción en tu hogar durante un período de frío intenso, busca un refugio para ti y tu familia.
● Inspecciona la estructura de tu casa. Si tuviste que abandonar tu hogar a causa de un desastre severo, confirma la estabilidad de la estructura antes de regresar para verificar que sea segura.